El pescado empieza a oler por la cabeza

El pescado empieza a oler por la cabeza

La aristocracia financiera actual es ultrarrica, término designa el grado más extremo de riqueza, más allá de lo tangible. Con «The Haves and Have-Yachts», Evan Osnos nos trae noticias de otro mundo
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Evan Osnos
Buchcover The Haves and Have-Yachts

Evan Osnos | The Haves and Have-Yachts | Simon & Schuster | 304 páginas | 10,99 GBP

No, no siento envidia. Cuando tenía veinte o veintiún años hice una especie de juramento: no quería hacerme rico. ¡De ninguna manera! Por favor, no. Pero pedí tener cubiertas mis necesidades básicas y que siempre pudiera pagar el alquiler. Hasta ahora, en general, ese proyecto de vida se ha cumplido.

La extraordinaria concentración de riqueza en manos de una pequeña élite en la mayoría de los países del mundo está cada vez más presente en la conciencia colectiva. Ya no basta con dejar que los nuevos ultrarricos vivan su vida sin envidias. Su poder e influencia han alcanzado tal magnitud que pueden desestabilizar sociedades enteras. En The Haves and Have-Yachts / Dispatches on the Ultrarich (Los que tienen... y los que tienen yates. Crónicas del mundo de los ultrarricos), Evan Osnos cita un estudio que así lo demuestra. Aquí debo admitir que pasé por alto este aspecto en mi reseña del libro The Coming Storm, que trata sobre el peligro de una Tercera Guerra Mundial, a pesar de que el autor lo señalaba explícitamente.

Evan Osnos es un periodista y escritor estadounidense que trabaja para la revista The New Yorker. Su libro, que fue un éxito de ventas, se publicó en 2025. En febrero de este año, la editorial C.H. Beck lanzó una edición alemana en rústica, y en junio la editorial Schuster & Simon le siguió con una edición en inglés. El volumen es una recopilación de ensayos y reportajes publicados por el autor en The New Yorker a partir de 2017. El autor estructura el libro en tres grandes apartados: 1. Las recompensas: cómo gastar el dinero. 2. Los métodos: cómo conservar el dinero. 3. Los peligros: cómo perder el dinero. Cada apartado consta de tres ensayos.

El ensayo que abre el libro y que le da título, trata sobre los yates, que año tras año se hacen más grandes. Se compran, como explica un multimillonario a Osnos, porque es una buena forma de gastar el dinero sobrante. Pero, sobre todo, para demostrar a los demás ultrarricos el estatus que uno posee. Como lector, es inevitable plantearse la competición por el yate más grande desde una perspectiva fálica. ¿Quién lo tiene más grande? ¿Quién lo tiene el más largo? ¿Quién tiene mayor potencia?

Los yates también son codiciados porque, una ven en alta mar, uno se encuentra aguas extraterritoriales y, por lo tanto, de facto, fuera del alcance de la ley. Evan Osnos cita a un navegante que dice: «Si el resto del mundo se enterara de cómo se vive en un yate así, volvería a instaurar la guillotina». Más adelante en el libro, descubrí la combinación de letras GOAT, que no conocía. Y no, no es una cabra (goat, en inglés). Significa «Greatest of All Times» (el mejor de todos los tiempos).

Los ultrarricos suelen ser personas que no solo asumen grandes riesgos, sino que también lo analizan todo minuciosamente. Eso incluye lo que respecta al futuro desarrollo de la humanidad. Muchos se plantean cómo escapar de un colapso social, un colapso al que, y de ello son conscientes con sorprendente frecuencia, ellos mismos han contribuido de forma decisiva. Un consejo para todos: si alguna vez hay que huir, no basta con disponer de un avión listo para despegar y de un piloto; es imprescindible llevarse también a la familia del piloto. Llevó un tiempo darse cuenta de que un piloto sería reacio a abandonar a su familia a un destino terrible para salvar a su empleador, pero, al final, los ultrarricos que se ocupan de estas cuestiones han acabado aceptando esa incómoda necesidad.

Evan Osnos aborda una y otra vez cómo las actitudes fundamentales de las élites estadounidenses han cambiado radicalmente desde aproximadamente 1980. Aún bajo la influencia del puritanismo, los superricos estadounidenses —que no ultrarricos todavía—, tendían a exhibir su riqueza con cierta reticencia. No hacían ostentación. Defendían ciertos valores y se sentían obligados con la sociedad. Las excepciones no hacían sino confirmar la regla. Con las grandes fortunas que hicieron posibles la globalización y el vertiginoso desarrollo tecnológico de las últimas décadas, estas actitudes han ido desapareciendo poco a poco. Desde hace tiempo rige otra máxima: «Acumular tanto como sea posible, tan rápido como sea posible». Da igual cómo. A partir del ejemplo de los conciertos privados que músicos famosos ofrecen incluso a dictadores a cambio de millones de dólares, el autor pone de manifiesto el cambio de mentalidad de un sector que, entre las décadas de 1960 y 1980, se ganaba la vida presentándose precisamente como rebelde frente al sistema.

Quien quiera saber más sobre Mark Zuckerberg y descubrir cómo conserva e incrementa su fortuna, encontrará en este libro una buena fuente de información. Evan Osnos traza su retrato con sutileza. Observa, formula preguntas, incorpora los resultados de sus investigaciones y lo hace todo de una manera refrescante y ajena a cualquier ideología, sin perder nunca el foco.

En su texto «Las reglas de la clase dominante», comienza hablando de Tucker Carlson, quien un día antes de que se escribiera este texto retiró su apoyo al presidente de Estados Unidos. Se trata, entre otras cosas, de que personas que forman parte de la élite han convertido en su modelo de negocio el hecho de criticar a esa misma élite. Según cuenta, su padre le recomendó dedicarse al periodismo diciéndole: «Ahí aceptan a cualquiera», después de que su hijo no superara las pruebas de acceso a varias de las carreras que había intentado emprender.

Siempre habrá élites, y además se renovarán constantemente. La historia es un cementerio de élites, dijo Vilfredo Pareto, quien acuñó el término hacia 1900. Si uno quiere formar parte de ellas, no solo importa el dinero, sino que también se necesita un fino instinto para comprender sus reglas. La lucha por la cima es implacable, porque en la cúspide de una pirámide no hay sitio para todos. En Silicon Valley parece extenderse la previsión de que la inteligencia artificial dividirá al mundo en dos grandes clases: quienes le dicen a la IA lo que tiene que hacer y quienes reciben de la IA instrucciones sobre lo que deben hacer.

Algunos terminan cavando su propia tumba porque la ilegalidad de sus maniobras es demasiado evidente y acaban siendo descubiertos. Se cumple la regla de que las cosas que les han llevado al éxito son también las que contribuyen a su caída. Así lo afirma alguien que pasó una larga temporada en la cárcel y que, tras su salida, primero organizó grupos de autoayuda para personas que habían cometido delitos en el ámbito de las grandes empresas y, más tarde, desarrolló una nueva carrera profesional como asesor especializado en este tipo de casos.

Entre ellos hay personas que, al parecer, pensaban como Leona Hemsley, que le dijo a su empleada doméstica: «Nosotros no pagamos impuestos, solo los paga la gente humilde», antes de acabar en prisión. Sin embargo, el riesgo de que se llegue a esa situación es cada vez menor bajo la presidencia de Donald Trump. El número de empleados de la administración tributaria se está reduciendo de forma sistemática. Con todo, en la comparación internacional, Estados Unidos parece ser más la norma que la excepción.

*Cita original de Buffett: «There’s class warfare, all right, but it’s my class, the rich class, that’s making war, and we’re winning.».

Quien lea este libro tendrá que hacer un esfuerzo por no acabar convirtiéndose en un conspiracionista. Warren Buffett dijo en 2005, crítico con la situación que describía: «Hay una guerra de clases, es cierto, pero es mi clase, la clase de los ricos, la que libra la guerra, y la estamos ganando».* Pero de una cosa estoy seguro: incluso los más ricos y poderosos tienen, en última instancia, tan poco control sobre su propio destino como cualquier otra persona. La guerra de Putin contra Ucrania y la de Trump contra Irán son los ejemplos más recientes.

Evan Osnos muestra en su libro cómo es por dentro el mundo de los ultrarricos, cómo viven y cómo piensan. Tener una idea realista de ese mundo podría resultar importante para nuestro futuro.


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