En torno a la literatura marroquí contemporánea

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En torno a la literatura marroquí contemporánea

Sobre la formación del canon, la diversidad lingüística y una literatura alejada del foco
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Mohamed Khalfouf

Mohamed Khalfouf es un escritor marroquí de relatos breves, poeta y traductor, nacido en 1997 en Juribga.
Estudió en la Facultad de Filosofía, en el Departamento de Lengua Árabe de la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah, en Fez, y cursó el máster Women's Writting in Morocco en la Facultad de Filosofía de la Universidad Abdelmalek Essaadi deTetuán.
Sus relatos y poemas han sido publicados y traducidos en numerosas plataformas culturales árabes e internacionales.

Situada geográfica y culturalmente entre el Magreb, Europa y Oriente Próximo, la literatura marroquí sigue ocupando un lugar marginal en comparación con otras corrientes de la literatura árabe. Esta marginación no es tanto una expresión de debilidad literaria como el resultado de cambios históricos, políticos y lingüísticos. Sin embargo, precisamente a partir de esta situación periférica se ha desarrollado un panorama literario caracterizado por la pluralidad, la apertura formal y una notable variedad temática.

Los autores y autoras marroquíes escriben poesía, novelas, relatos cortos y obras de teatro, y al mismo tiempo actúan como críticos, ensayistas, intelectuales, cineastas o agentes mediáticos. A ello se suman voces fundamentales de las humanidades, como la socióloga Fatima Mernissi, con sus análisis autobiográficos de las relaciones de poder social, o el historiador Abdellah Aroui, cuya trilogía de novelas Al-Ghurbah, Al-Yatim y Al-Fariq se cuenta entre las autoformulaciones intelectuales más influyentes de Marruecos.

La estrecha relación entre la literatura, la política y el discurso público también se manifiesta en el hecho de que numerosos escritores hayan asumido cargos políticos: Abdelkrim Ghalab y Ahmed Toufiq como ministros de Hábices y Asuntos Islámicos, Mohamed Al-Ashari y Bensalem Hmich como ministros de Cultura, y Hassan Oured como consejero real. En Marruecos, la literatura nunca ha sido un proyecto puramente estético, sino también una forma de intervención social.

De la tradición clásica a la modernidad literaria

Antes de la época colonial, la escena literaria marroquí tenía un marcado carácter clásico. Se centraba en la poesía, los textos religiosos y los tratados jurídicos, estrechamente relacionados con la erudición árabe oriental. Solo con la colonización se abrió gradualmente el campo literario a nuevas formas, géneros y procedimientos estéticos. Las traducciones de la literatura europea, especialmente del francés, así como los impulsos de la modernidad árabe oriental, tuvieron una influencia igualmente decisiva.

En las décadas de 1930 y 1940 se produjo un punto de inflexión: en 1937 se publicó Aja'ib al-Malakut (Las maravillas del destino), de Mustapha al-Gharbawi, la primera colección marroquí de relatos breves, y en 1949 le siguió Al-Zawiya (El rincón), de Touhami al-Wazani, la primera novela marroquí. Esta obra de carácter autobiográfico sigue conservando hoy su posición fundacional en la novela marroquí moderna. Posteriormente, autores como Al-Mukhtar Al-Susi, Abdelhadi Boutaleb, Malika Al-Fassi o Abdelmajid Ben Jelloun consolidaron una literatura que combinaba motivos nacionales, religiosos y románticos.

Novela, ruptura y autodefinición

Con la novela de Abdelkrim Ghalab Enterramos el pasado (1951) comenzó una nueva etapa: la novela pasó a ser el vehículo fundamental de la reflexión metaliteraria. La denominada «generación Qantara», donde se encontraban entre otros Mohamed Aziz Al-Hababi, Khnatha Benouna, Mohamed Zafzaf o Mohamed Choukri, se distanció cada vez más de los patrones narrativos árabes orientales, sin negar por completo sus tradiciones. La cuestión central era ahora la búsqueda de una identidad específicamente marroquí.

A esta le siguió una generación experimental que traspasó conscientemente los límites formales y probó nuevos procedimientos narrativos: Mohamed Ezzedine Tazi, Ahmed Madini, Youssef Fadel o Mohamed Berrada son ejemplos representativos de esta fase. Finalmente, a partir de la década de 1990 ha surgido una escena literaria pluralizada que permite la coexistencia paralela de diferentes estilos de escritura, medios y lenguas.

Poesía, relato corto, teatro

Desde la década de 1960, la poesía se ha convertido en un laboratorio de renovación literaria. Nombres como Muhammad Bennis, Abdelah Zriqa, Hassan Najmi, Yassin Adnan o Abdelrahim Al-Khasar han forjado una poesía moderna y reflexiva que ha tenido repercusión tanto estética como política.

El cuento también posee una tradición extraordinariamente sólida en Marruecos. Autoras como Latifa Baka o Malika Mustadraf han renovado radicalmente el género y han abordado temas como el cuerpo, la violencia, la marginación y la experiencia femenina con una franqueza inusitada. El teatro, por su parte, se desarrolló a partir de la década de 1970, en el seno de grupos vanguardistas, convirtiéndose en un espacio político y estético independiente.

Lengua, traducción, pertenencia

Una característica central de la literatura marroquí es su diversidad lingüística. Además del árabe, se escribe en darija, amazigh y lenguas europeas. La literatura francófona, representada por autores como Ahmed Safrioui, Driss Chraibi, Edmond Amran El Maleh, Mahi Binebine, Leila Slimani o Abdallah Taïa, ha tenido una gran repercusión internacional.

Al mismo tiempo, esta literatura plantea interrogantes fundamentales: ¿se trata de escritores marroquíes que escriben en francés o de escritores franceses de origen marroquí? Es precisamente cuando se abordan temas como la crítica social, la religión, la política corporal o la identidad poscolonial, que esta ambivalencia se vuelve productiva, como escritura desde la perspectiva del "Otro".

Diez voces: un extracto

Los siguientes diez autores y autoras son ejemplos representativos de diferentes generaciones, géneros y propuestas estéticas de la literatura marroquí. Muchos de ellos siguen sin tener el reconocimiento que merecen en el discurso occidental, ni siquiera en el árabe. No pretenden conformar un canon, sino una selección consciente que, al mismo tiempo, pone de relieve la inmensa riqueza de una literatura que merece ser releída, retraducida y revalorizada.

Buch Abdelkarim Ghalib

 

Buch Mohamed Zaf Zaf

 

Buch Mohamed Zaf Zaf

 

Buch Mohamed Ezzdine Tazi

 

Buch Mohamed Ezzdine Tazi

 

Buch Yousef Fadel

 

Buch Yousef Fadel

 

Buch Yousef Fadel

 

Buch Malika Moustadraf

 

Buch Malika Moustradaf

 

Buch Yassine Adnan

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1. Abdelkarim Ghalab

Abdelkarim Ghalab es considerado uno de los pioneros fundamentales de la novela y el cuento marroquíes en lengua árabe. Nacido en Fez en 1919 y fallecido en 2017, se le describe a menudo como el «decano de la literatura marroquí». Su obra literaria estuvo siempre estrechamente ligada a su compromiso político e intelectual. Ghalab formó parte del movimiento nacionalista conservador y ocupó cargos de liderazgo dentro del Partido Istiqlal, cuya ideología reformista estaba profundamente marcada por referentes islámicos.

Su estilo se caracteriza por una narrativa clara y realista y un lenguaje sobrio y de base clásica. Sus textos se centran en la construcción moral e intelectual de los personajes, enmarcada en procesos de transformación histórica y social. Temáticamente, sus obras giran en torno a la identidad nacional, el colonialismo, los cambios sociales, el conflicto entre la tradición y la modernidad, y la construcción del Estado poscolonial.

De 1968 a 1976, Ghalab fue presidente de la Asociación de Escritores Marroquíes, miembro de la Real Academia de Marruecos y redactor jefe del periódico Al-Alam. Entre sus obras más importantes se encuentran la novela Enterramos el pasado (1957), considerada un texto clave de la literatura marroquí, así como El maestro Ali, Siete puertas, Al-Qarar al-Ajir (La decisión definitiva), Al-'Ayn al-Farigha (El ojo muerto) y La tierra, mi amor.

2. Driss Chraibi

Driss Chraibi es uno de los escritores francófonos más conocidos y controvertidos de Marruecos. Nacido en 1926 en El Jadida y fallecido en 2007 en Francia, encarna de manera paradigmática las tensiones de la identidad poscolonial. Tras emigrar a Francia, estudió química, trabajó en diferentes profesiones y finalmente se dedicó por completo a la escritura.

Su estilo literario es satírico, rebelde y decididamente crítico. Al-Shraibi deconstruye las normas sociales, culturales y religiosas con un lenguaje agudo y cargado de simbolismo, que combina la ironía con la profundidad filosófica. Su primera novela, El pasado simple (1954), marca un punto de inflexión en la literatura marroquí francófona: su crítica radical a la conservadora sociedad marroquí provocó una conmoción literaria y política.

En sus novelas aborda el colonialismo, la tiranía, la opresión social, las crisis de identidad y el conflicto entre Oriente y Occidente. Su crítica a las estructuras patriarcales y las instituciones religiosas es especialmente mordaz. Entre sus obras más importantes se encuentran El pasado simple, Succession ouverte (Sucesión abierta), Mère du printemps (La madre de la primavera), La civilización, ¡madre mía!, Los chivos, El inspector Alí y El hombre del libro. Sus libros han sido traducidos a numerosos idiomas y han recibido múltiples premios.

3. Mohamed Zafzaf

Mohamed Zafzaf es uno de los autores más importantes de la modernidad marroquí. Nacido en 1945 y fallecido en 2001, su vida estuvo marcada desde muy temprano por la pérdida y la precariedad social. Estudió filosofía y más tarde trabajó como profesor de árabe. Su carrera literaria comenzó en la década de 1960 con poesía, traducciones y textos periodísticos, antes de dedicarse a la narrativa a partir de la década de 1970.

Con su primera novela, La mujer y la rosa (1972), Zafzaf provocó reacciones violentas. La representación abierta de la sexualidad, las drogas, la delincuencia y la marginación social supuso una novedad y lo convirtió en una figura clave de la renovación literaria. Sus textos combinan el realismo con la condensación poética y la reflexión filosófica.

Zafzaf publicó ocho novelas y numerosas colecciones de relatos cortos, entre ellas Qubur fi-l-ma' (Tumbas en el agua), Al-af'a wa-l-bahr (La serpiente y el mar) y El huevo del gallo. Sus obras tuvieron una gran acogida internacional, se incluyeron en los planes de estudios universitarios y en 2015 se le honró con un premio literario que lleva su nombre.

4. Mohamed Ezzeddine Tazi

Mohamed Ezzeddine Tazi, nacido en Fez en 1948, es considerado una figura destacada de la generación experimental y uno de los autores más prolíficos de Marruecos. Desde la publicación de su primer libro de relatos cortos, Aghsan al-shajara al-maqu'a (Las ramas del árbol talado, 1975), ha presentado una extensa obra que incluye más de veinte novelas y libros de relatos.

Su escritura se caracteriza por la innovación formal, la experimentación lingüística y una marcada afinidad por los temas históricos. La novela kafkiana Torres de la ciudad (1978) marcó tempranamente su posición estética. En muchas de sus obras, las ciudades marroquíes —en particular Fez— no solo actúan como escenarios, sino como espacios narrativos de la memoria.

Los textos de Tazi han sido traducidos a varios idiomas europeos y se consideran referentes de una literatura que se aleja deliberadamente de los patrones narrativos lineales.

5. Youssef Fadel

Youssef Fadel es una figura clave del teatro marroquí contemporáneo y, al mismo tiempo, un importante novelista y guionista. Nacido en Casablanca en 1949, se involucró desde muy temprano en el movimiento teatral y fue miembro de varios grupos vanguardistas. Su encarcelamiento por motivos políticos en la década de 1970 marcó profundamente su identidad artística.

Su obra Halaq Darb al-Fuqara (El barbero del barrio de los pobres) fue llevada al cine en 1982 y obtuvo un gran reconocimiento. Además de numerosos textos teatrales, Fadel publicó novelas como Al-Janazir (Los cerdos), Agmat o Tayr azraq nadir yuhalliqu ma'i (Un extraño pájaro vuela conmigo). También escribió guiones destacados para la televisión y el cine marroquíes.

6. Latifa Baka

Latifa Baka es una de las voces más importantes de la prosa breve marroquí. Nacida en 1964 en Salé, enseñó sociología y literatura moderna en Rabat. Su primer libro, ¿Qué hacemos?, fue galardonado en 1992 y marcó el comienzo de una obra literaria que se caracteriza por una observación precisa de las realidades sociales.

Sus textos combinan la sofisticación narrativa con una mirada decididamente feminista. Temas como la libertad, la autodeterminación femenina y la experiencia existencial ocupan un lugar central. Varias de sus obras han sido recibidas y premiadas internacionalmente.

7. Malika Mustadraf

Malika Mustadraf es una de las voces más radicales de la literatura marroquí contemporánea. Nacida en Casablanca en 1969, y fallecida en 2006, dejó tras de sí, a pesar de su corta vida, una obra literaria de gran intensidad.

Sus textos tratan con extraordinaria franqueza temas como el cuerpo, la violencia, la marginación social y el sufrimiento femenino. La novela autobiográfica Heridas del alma y del cuerpo (1999) y los relatos de 36 se consideran una ruptura con los discursos tradicionales y uno de los primeros testimonios de una voz femenina sin concesiones.

8. Yassin Adnan

Yassin Adnan, nacido en Marrakech en 1970, combina la producción literaria con la presencia mediática. Escribe poesía, prosa y ensayos, y al mismo tiempo es conocido como presentador de programas culturales de televisión.

Su estilo se caracteriza por la ironía, la agudeza satírica y una sensibilidad estética por los entornos urbanos y marginales. La novela Hot Maroc atrajo una gran atención y lo consolidó como cronista crítico del Marruecos contemporáneo.

9. Abdelrahim Al-Khasar

Abdelrahim Al-Khasar, nacido en Safi en 1975, es una de las voces líricas más destacadas de su generación. Sus poemas se caracterizan por la reducción lingüística, la calma contemplativa y la profundidad existencial.

Además de varios libros de poesía, ha publicado un libro de viajes y una novela. Su obra gira en torno al tiempo, la memoria, el aislamiento y la frágil relación entre el individuo y el mundo.

10. Fadwa Al-Zayani

Fadwa Al-Zayani, nacida en Zagora en 1988, es una de las voces poéticas más impresionantes de la generación más joven. Autodidacta, ha desarrollado un lenguaje denso y cargado de simbolismo que transforma la experiencia personal en poesía existencial.

Sus poemas tratan temas como la identidad, el cuerpo, la soledad y la violencia contra las mujeres con gran intensidad emocional. Con cuatro poemarios publicados, ocupa un lugar destacado en la poesía contemporánea marroquí.

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Estos diez retratos no deben entenderse como un canon ni como un balance definitivo. Más bien marcan caminos a través de un paisaje literario que se resiste sistemáticamente a cualquier simplificación. Lo que los une no es tanto una estética común como una experiencia compartida de transición, ruptura y multilingüismo: entre la historia colonial y el presente, entre el arraigo local y la circulación global, entre la tradición clásica y la renovación formal. La literatura marroquí no aparece aquí como un fenómeno marginal del mundo árabe, sino como un lugar independiente y productivo de autorreflexión literaria, marcado por las convulsiones políticas, las tensiones lingüísticas y el intento persistente de encontrar formas narrativas para una realidad compleja. En este sentido, los autores y autoras presentados son ejemplos de una literatura que, más que ofrecer respuestas, plantea interrogantes, y es precisamente ahí donde reside su relevancia internacional.


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