Del abismo interior a la libertad

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Del abismo interior a la libertad

Del río de Siddhartha al aullido del lobo estepario: Hermann Hesse ilumina nuestros abismos interiores e invita al lector a liberarse de guiones ajenos y a crear su propia verdad
Foto Abil Hasanov
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Abil Hasanov

Abil Hasanov, nacido en Azerbaiyán Occidental en 1968, creció durante la agitación provocada por la perestroika y el colapso de la Unión Soviética. Mientras Azerbaiyán luchaba por su independencia, trabajó en el estudio cinematográfico estatal Azerbaijanfilm y publicó textos de oposición en el periódico Azadlıq. Debido a su compromiso con las reformas democráticas, fue objeto de represión y acabó abandonando el país.
Su libro Das verlassene Vaterland (La patria abandonada) se publicó en Alemania y Sevginin itirilmək qorxusu (El miedo a perder el amor), en Turquía.

A menudo buscamos el sentido de la vida entre las páginas de gruesos libros, en estanterías polvorientas. Creemos que alguien escribirá una fórmula y de repente todo se aclarará. Pero lo que Hermann Hesse nos susurra al oído es que, para encontrar el sentido de la vida, el ser humano debe tener la valentía de asomarse a su propio abismo interior.

Leer a Hesse es como mirarse en un espejo. Pero no es un espejo cualquiera: es una linterna mágica que ilumina los rincones oscuros del alma. Su vida comenzó con una rebelión. Cuando huyó del seminario, envió al mundo un mensaje sencillo pero decidido: «Quiero ser poeta o nada». No se trataba tanto de rebeldía juvenil como del primer despertar de la conciencia de sí mismo. Hesse comprendió que vivir según el guion de otro era perecer espiritualmente.

Imagíneselo por un momento: bajo la tenue luz de una lámpara nocturna, sentado en su escritorio, construyendo sobre el papel el laberinto de su mundo interior. Para Hesse, la escritura no era solo un arte. Era una forma de salvación personal.

Sus protagonistas son también viajeros en ese mismo camino. Siddhartha nos enseña que es imposible aprender la verdad de otro. La sabiduría no se regala. El ser humano debe situarse a orillas de su propio río, escuchar la corriente y cometer sus propios errores. Porque solo la verdad vivida es verdadera.

Harry Haller —El lobo estepario— es el retrato de la tribulación interior del ser humano. En nosotros conviven un lado sagrado y un lado salvaje. Hesse no nos enseña a destruir uno de estos lados, sino a comprenderlos. Para ser íntegro, el ser humano debe aceptar sus propias contradicciones.

La vida aparece a menudo en sus obras como un juego. Pero no se trata de un entretenimiento ligero. Es un juego que exige disciplina, creatividad y libertad al mismo tiempo: una armonía sutil pero seria. ¿Por qué nos resulta tan familiar, incluso después de un siglo, el pájaro que lucha por salir del huevo en Demian? Porque seguimos encerrados en nuestro caparazón. Porque seguimos teniendo miedo de enfrentarnos a nuestra sombra interior.

El interés de Hesse por la filosofía oriental, en particular por la sabiduría de la India y China, alcanza su punto álgido en su obra maestra, Siddhartha. Esta obra nos enseña que la verdad no puede aprenderse de los demás. Aunque Siddhartha llega a encontrarse con Buda, no acepta sus enseñanzas. Porque sabe que la sabiduría no puede ser transferida como un regalo; solo puede adquirirse a través de la propia experiencia. Aquí vemos las huellas de los Upanishads y del Bhagavad Gita. Cuando Siddhartha se encuentra a orillas del río, se da cuenta de que el tiempo es una ilusión (Maya). El río está simultáneamente en todas partes y, sin embargo, fluye constantemente. Esto se corresponde con el concepto de unidad de la mística oriental.

Hesse escribió que el ser humano solo se hace libre cuando encuentra el camino hacia sí mismo. Quizá el sentido de la vida sea precisamente ese camino. El sentido no es algo que se encuentra, sino que se crea. A veces surge en momentos muy sencillos: observando la lluvia al otro lado de la ventana, en ese breve instante de silencio en el que sientes que no le debes nada a nadie, en ese tranquilo minuto de éxtasis en el que estás a solas contigo mismo.

Querido lector, si hoy tu alma se siente oprimida, tal vez sea una llamada a tu propio camino. Tal vez tú también estés a orillas de tu propio río. Y tal vez el viaje ya haya comenzado.


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