Identidades radicales en la red

Identidades radicales en la red

Un cinismo más allá del límite de lo soportable: en la galardonada colección de relatos de Tony Tulathimutte, «Rechazo», los outsiders de la generación millennial alzan su voz (literaria)
Foto Tony Tulathimutte
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Toni Tulathimutte
Buchcover Tony Tulathimutte

Tony Tulathimutte | Rechazo | AdNovelas | 320 páginas | 21,50 EUR

Rejection es el título original del segundo libro de Tony Tulathimutte. Rechazo. Ese es el núcleo de la obra. El título alemán Fiasko conlleva un desplazamiento de sentido, pero resulta igualmente de certero, porque los protagonistas de estas seis «ficciones», es decir, relatos, no hacen más que vivir y sufrir humillaciones, decepciones y estrepitosos fracasos en una sucesión de variantes cada vez más catastróficas.

La primera ficción, «El feminista», fue publicada en 2019 en la revista literaria estadounidense n +1, donde se convirtió en el relato más leído de su historia. Trata de un narrador anónimo que se autodefine como feminista. El hecho de no conseguir despertar el interés sexual de ninguna mujer y acabar siempre relegado a la zona de amigos, lo achaca exclusivamente a la estrechez de sus hombros. Tulathimutte traza un retrato mordaz de un hombre que se radicaliza hasta convertirse en un incel, un rechazado que culpa a las mujeres de su soledad: «Por supuesto, ninguna mujer en particular está obligada a encontrarnos atractivos… pero el hecho de que, de entre miles de millones de mujeres, ni una sola nos encuentre atractivos demuestra un fracaso categórico, una ruptura masiva del contrato social…». Resulta prácticamente inevitable que semejantes razonamientos desemboquen en un fiasco. 

En el resto de relatos, Tulathimutte va estrechando cada vez el cerco literario y potencia sus efectos haciendo aparecer, en ocasiones, a sus personajes principales como secundarios en otras historias, donde los observa, los ensalza o los desacredita desde otra perspectiva. Así, en «Fotos», Alison todavía no ha conocido el amor, pero en el instituto sentía cierta debilidad por el feminista. Años más tarde, queda con él para una cita «clandestina» y, a pesar de la repulsión por su comportamiento meloso, se acuesta con él. «Al menos, por una vez soy yo la que se deja hacer por lástima». Alison se queja ante sus amigas, en un grupo de chat, de sus incesantes desventuras con los hombres, y hace que este se desmorone cuando proyecta su frustración sin filtros sobre las mujeres, algunas de las cuales están embarazadas o tienen pareja. 

Internet y las redes sociales están muy presentes en todos los relatos, hasta el punto de que «El personaje clave» se desarrolla enteramente en el ámbito virtual y en varios niveles. Bee es, según sus propias palabras, la «persona más omnipresente de Internet», aunque no queda claro si existe en el mundo real. Bee ha vendido su género por 22 dólares y se resiste con vehemencia a cualquier categorización. Criada en Massachusetts por padres tailandeses, este personaje comparte elementos biográficos clave con el autor, nacido en 1983 en Kentucky, y quizá también alguna que otra experiencia: «Pero en algún momento de séptimo curso descubrí el cuarto Pokémon, el más raro: la autoafirmación desafiante. ¡No soy de Asia, soy un alienígena! Uno convierte su condición de minoría en una ventaja, se concede carta blanca y se coloca deliberadamente al margen; es cierto que sigues sin tener amigos, pero, ¿quién querría tener como amigos a todos esos gilipollas?».

La séptima ficción, presentada como adicional, se titula «Re: Rechazo» y es un auténtico golpe de efecto. Una editorial anónima rechaza el manuscrito de un tal Tony. Afirman que «lo han leído aquí con gran interés y lo han debatido animadamente», pero que, lamentablemente, no encaja en el catálogo. El motivo se explica con todo lujo de detalles. Todos los personajes que aparecen en el libro guardan cierta semejanza con su autor, «el problema no es la apropiación, sino la franqueza». Ningún escritor ha desmontado o rechazado con tanta maestría las posibles objeciones a su procedimiento literario: «Nuestras especulaciones sobre tu intención como autor pueden parecerte injustas e intrusivas, pero esto no es crítica literaria, sino una opinión». 

De hecho, el autor cosechó con Rejection numerosos premios y nominaciones: el New York Times lo eligió como «Mejor libro del año», la revista Time lo incluyó entre los «100 libros imprescindibles del año» y, entre otros, fue nominado al National Book Award.

Esta controvertida obra literaria fue traducida al alemán por un equipo de tres personas. La experimentada traductora Stefanie Jacobs afirma que no se habría atrevido a abordar el libro sola. La malicia y la frialdad intelectual la intimidaban. Dado que cada historia se narra desde una perspectiva diferente, parecía lógico repartir el trabajo, y el hecho de que Jacobs, Stefanie Ochel y Jan Schönherr aportaran tanto la perspectiva femenina como la masculina benefició a la compleja labor de traducción. Para hacer justicia al peculiar estilo de Tulathimutte, los tres desarrollaron una lengua artificial para determinados pasajes, como los historiales de chat y las publicaciones específicas en foros, y se coordinaron estrechamente en un grupo de WhatsApp creado expresamente para la ocasión. Naturalmente, según Jacobs, también navegaron mucho por la Internet, y preguntaron a jóvenes de 20 años cómo chateaban y se comunicaban en línea.

En su ensayo Sprechen (Hablar), la escritora alemana Daniela Dröscher sostiene que la generosidad y la precisión constituyen el fundamento de toda comunicación interpersonal: cuanto más precisos y generosos seamos al hablar, mejor podremos establecer vínculos con los demás. A los inteligentes personajes de Tulathimutte no les falta en absoluto precisión, pero sí generosidad, y también empatía. Ya sea en sus escasos contactos reales o en sus múltiples relaciones virtuales, los millennials de este libro giran tan obstinadamente en torno a sí mismos que utilizan cualquier encuentro con los demás, en el mejor de los casos, como una prueba de fuego para sus propias ideas preconcebidas. Un fiasco para los personajes, un placer para los lectores. Aunque sea un placer amargo.


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Libro revisado